ECUADOR

Panleucopenia felina

La Panleucopenia felina o Enteritis infecciosa felina es una enfermedad vírica muy contagiosa que es sumamente resistente al entorno, la cual afecta principalmente a los gatos más jóvenes que no han sido vacunados.  

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  • La Panleucopenia felina está provocada por un parvovirus muy distinto del parvovirus canino.  Este virus se excreta con las heces y cualquier líquido corporal, alojándose en el tubo digestivo y médula ósea. Le tiempo de vida de este virus es de un año (dependiendo del entorno), lo que hace que sea sumamente contagioso.

  • Los síntomas que reflejan los gatos son:
     

    • Digestivos.
    • Vómitos.
    • Diarrea. 
    • Fiebre. 
    • Rechazo de la comida.
    • Apatía. 
    • Deshidratación y anemia.

    Los gatitos sin vacunar son especialmente vulnerables, y en ellos la enfermedad puede ser mortal con gran rapidez. Si una gata se infecta durante la gestación, el virus puede provocar daños en el sistema nervioso central de los gatitos. Si los gatitos sobreviven hasta el final de la gestación, presentan al nacer importantes problemas de equilibrio.

  • Los síntomas de diarrea hemorrágica y/o vómitos hacen sospechar rápidamente que se trata de una Panleucopenia felina. Se puede confirmar el diagnóstico mediante:

    • Análisis fecal
      Este permite detectar la presencia del virus en las heces.

     

    • Análisis comparativo de dos muestras de sangre
      Estas son extraídas con unas semanas de diferencia, cuyo resultado permitirá saber si el animal ha estado expuesto al virus.
  • El tratamiento está dirigido a intentar controlar los síntomas. Este tiene que ser agresivo y empezar ni bien se detectó la enfermedad. El tratamiento consta de:

    • Antibióticos (para controlar posibles infecciones secundarias). 
    • Líquidos para tratar la deshidratación. 
    • Transfusión de sangre u otros hemoderivados para tratar la anemia y el número reducido de glóbulos blancos.
    • Fármacos (para detener los vómitos). 
    • Aislar a los animales infectados. 
    • Aplicar un régimen higiénico estricto.
  • Para prevenir la enfermedad es necesario vacunar a los gatos a pocas semanas de nacido. Es necesario además administrar una vacuna viva a las gatas durante la gestación, ya que ello conlleva el riesgo de provocar una hipoplasia cerebelosa similar a la que causaría una infección natural.