ECUADOR

Ectoparasitosis

La ectoparistosis son aquellos parásitos externos que se alimentan de descamaciones cutáneas o de sangre de perros y gatos. Algunos de estos parásitos, por ejemplo las garrapatas, también son vectores de enfermedades sistémicas graves para los animales como el babesiosis y enfermedad de Lyme. Los humanos también pueden verse afectados por la ectoparasitosis sarna sarcóptica y zoonosis.

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  • Los síntomas clínicos provocados por ectoparásitos en el animal dependerán de la naturaleza y especie del parásito externo presente sobre su piel. Algunos síntomas que caracterizan a las infestaciones por algunos de estos parásitos externos (pulgas, ácaros, garrapatas, etc.) son:

    • Picazón, rascado.
    • Frotado (el animal se restriega contra alguna superficie).
    • Mordisqueos lo bastante intensos como para provocar heridas abiertas.
    • Pérdida de pelo.
    • Mala calidad del pelaje.

    También es posible que no se muestren signos de infestación ectoparasitaria o, en ocasiones, el único signo que presenta el animal es una garrapata adherida a la piel. Si se logra apreciar la garrapata es recomendable quitarla cuanto antes de la piel del animal para así evitar las enfermedades que transmite.

    Su mascota también puede presentar signos clínicos de alguna enfermedad sistémica transmitida por garrapatas o por flebótomos. Si presenta alguno de estos signos clínicos, acuda a su veterinario.

  • Los perros y los gatos pueden verse infestados por un gran número de parásitos externos distintos, siendo las pulgas los parásitos más comunes que se encuentran.  Una contaminación por pulgas es desagradable y a la vez peligrosa para los animales y para sus propietarios.

    Las garrapatas son artrópodos chupadores que se alimentan de la sangre del animal y pueden transmitir enfermedades o provocar una infección local si se arrancan de forma incorrecta.

    También existen diversos ácaros (cada tipo provoca sarna de un tipo distinto; por ejemplo, sarna notoédrica, sarcóptica u otodéctica), ácaros de las cosechas, y distintas especies de los géneros Cheyletiella y Demodex, que pueden afectar a perros y gatos. Algunos de estos parásitos externos son transmisibles a las personas y las enfermedades que provocan zoonosis.

    La sospecha clínica se confirma mediante:

    • Exámenes dermatológicos rutinarios (examen del pelo, la prueba de la cinta adhesiva transparente y los raspados cutáneo)
  • El tratamiento a seguir contra los ectoparásitos dependerá de la naturaleza y especie de parásito. Si un perro tiene garrapatas, llevarlo inmediatamente a un veterinario para que los saquen ya que solo él sabrá si se han eliminado todas las piezas bucales del parasito.

    Es importante tratar los parásitos externos porque:

    • Pueden provocar lesiones cutáneas.
    • Pueden provocar una respuesta inmunitaria patológica (dermatitis alérgica a la picadura de pulgas).
    • Pueden transmitir otros microorganismos que provocan enfermedades (enfermedades transmitidas por garrapatas).
    • Se pueden transmitir a las personas (sarna).
    • Pueden interferir en la relación persona - animal.
    • Su control forma parte del mantenimiento de la salud del animal.

     

  • La manera más fácil de reducir las posibilidades de una contaminación por garrapatas y pulgas es aplicar periódicamente los tratamientos diseñados para prevenirlas. Los tratamientos ofrecen un control eficaz de las infestaciones existentes y evitan que reaparezcan. Los veterinarios disponen de la mayoría de productos para perros y gatos; pueden darle más información y recomendaciones sobre la salud y el bienestar de su animal, e indicarle cómo prevenir las infestaciones por cada ectoparásito.